¡Que pase la conductora! Por: Diego Petersen Farah –

septiembre 27 de 2013 – 0:00 En tres patadas, LOS ESPECIALISTAS – 14 comentarios   El debate en redes sociales sobre la actuación de Laura Bozzo, conductora del programa “Laura de América”, pone una vez más sobre la mesa un tema del que los periodistas poco hablamos: la ética en situaciones de desastre y el trato de los medios a los damnificados. Es un tema que no nos es cómodo, por eso preferimos no hablarlo o tocarlo sotto voce entre colegas. ¿A qué fue Laura Bozzo a la zona de desastre? A generar contenido para su programa, y su programa no es de contenido informativo, es un show de entretenimiento a partir de la tragedia ajena; del sufrimiento del otro frente a la omnisapiencia de la conductora; un juicio sumario del maldito con el ángel vengador como juez. El programa de todos los días no es actuado; es sobreactuado. Su función social lo justifican en tanto la puesta en escena de la tragedia cotidiana puede ayudar a otros a verse en ese espejo y que tomen conciencia de que los problemas cotidianos de violencia intrafamiliar pueden ser enfrentados y que los malos pueden ser castigados, aunque sea con el látigo del desprecio de santa Laura. Podemos no estar de acuerdo, pero esa es su justificación. Un desastre como el de Guerrero, en el que la tragedia es real, se convirtió, desde la lógica de los productores, en el lugar perfecto para la manipulación del dolor ajeno. La justificación de quienes hacen el programa será sin duda que mostrar la tragedia desde el punto de vista humano (eufemismo de manipulación sentimental) puede incentivar la respuesta de la gente. Lo que no dice Laura Bozzo y sus productores es que esto es un show y que para montarlo se requieren muchos recursos (de preferencia ajenos y mejor aún si non gubernamentales) y actores. En el video sobre la grabación del programa, que subió ayer el portal Sólo Guerrero y que reprodujo SinEmbargo, queda en evidencia la manipulación y la prepotencia del equipo de producción, cuya única lógica es generar imágenes desgarradoras, aunque sea a costa de la dignidad de los afectados. Si hay un límite ético al ejercicio de la profesión periodística este es la dignidad humana. Yo creo que hay muchos más, pero este parecía ser el consenso el mínimo. La obligación del periodista es informar y hacerlo en situaciones de catástrofe plantea dilemas para los que, en general, no estamos preparados para enfrentar. El debate sobre la actuación de Laura Bozzo, independientemente de las medidas que pueda o no tomar la televisora, es muy sano y refrescante. Hay que dejar de lado esa idea arcaica de que perro no como carne de perro (una metáfora que no nos deja muy bien parados que digamos) para discutir en los medios la actuación de los medios. ¡Que pase la conductora! (y el reportero, el fotógrafo el editor, el columnista). Es hora de que los medios rindamos cuentas.

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27 de septiembre de 2013

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